Los dos paneles eran seguramente un díptico, como lo demuestran los anillos aún visibles que actuaban como bisagra para mantener unidas las partes. La obra proviene del destruido convento monacal de Santa Clara de los Capuchinos, en Lucca, donde se encontraba hasta 1818, para arribar finalmente a los Uffizi en 1948. Es probable que el convento fuera el destino original de la obra, por la presencia de Santa Clara de Asís, canonizada en 1255, a la izquierda de la Virgen. 


Estilo: La crucifixión está representada con la cruz en Y, inspirada en modelos nórdicos, lo que aumenta el dramatismo y la sensación de peso y dolor de Jesús, que se presenta como Cristo Patiens (sufriente), de líneas largas y el cuerpo ladeado a izquierda.
Dos ángeles recogen su sangre, y a los lados las figuras están a escala reducida, sin una precisa colocación espacial con respecto a la cruz: a la derecha se dispone el grupo de las Mujeres Piadosas y la Virgen que se desmaya, y a la derecha aparece María hablando con San Juan. Debajo se observan dos escenas de la pasión en escala aún menor: el Via Crucis y la Deposición de la Cruz, de gran expresividad en el cuerpo arqueado de Cristo.
El panel de la Virgen con el Niño representa a los mismos rodeados de Santos yuxtapuestos en los lados y abajo. Es muy interesante notar el dulce abrazo que los lleva a tocarse con el rostro, con un sentido de familiaridad que parece anticipar Cimabue: Este es el ícono Bizantino llamado "Eleusa Virgen", que significa "madre amorosa". Jesús, como es típico en la pintura del siglo XIII, se retrata como un pequeño filósofo en toga antigua y un pergamino en mano. Con la otra mano derecha hace un gesto de bendecir a la Madre, símbolo de toda la Iglesia.


 El díptico se conserva en los Uffizi.

Crucifijo
Se trata de una pintura en témpera sobre tabla de 250 x 200 cm de un maestro toscano anónimo (“Maestro della Croce 434”). Es una de las piedras angulares de la pintura florentina anterior a Cimabue, y ha sido variadamente atribuido y fechado a lo largo de la historia. Hoy se cree que se trata de un maestro anónimo, influenciado por la escuela pisana y de Lucca,  entonces dominantes. Se ha intentado identificar a dicho maestro con Coppo di Marcovaldo, uno de los pocos pintores de esa época de quien se conoce el nombre y al menos una obra cierta (la Madonna del Bordone en Siena), pero las conclusiones no son definitivas. Se ignora la localización original de esta obra, y fue restaurada en 1964, removiendo una capa espesa de suciedad y la pintura de una restauración llevada a cabo entre los siglos XVIII y XIX.
Esta obra es un ejemplo de crucifijo del tipo Christus patines, en el que Jesús es representado doliente sobre la cruz. Se trata de una iconografía que se afirmó durante el siglo XIII impulsada por la predicación de los monjes franciscanos, sustituyendo a la más antigua del Christus triumphans, de origen bizantino.
Estilo: Cristo se encuentra representado en la cruz con una aureola con relieve. Su cuerpo, que no se encuentra totalmente de frente, posee una anatomía estilizada, diseñada a base de un juego de luces y sombras que ayudan a realzar las formas. Muy acentuada es la expresividad del rostro, con un triste gesto de dolor, arrugas en la frente y una continuidad entre los pelos de la cabeza y la barba.
Uno de los detalles más importantes de esta obra es el nudo en las vestiduras de Jesús, tratado con gran refinamiento, genera una serie de ondulaciones asimétricas que rompen con la simetría esquemática de las obras de aquella época. La diferente caída de la tela a los lados refuerza la sensación de que la pierna izquierda se encuentra hacia delante y que sobresale la rodilla.

En las tablas de los laterales hay ocho escenas de la Pasión y Resurrección de Cristo:
• Jesús ante Pilato
• La burla de Cristo
• Flagelación
• El Camino al Calvario
• Descenso de la Cruz
• Entierro de Cristo
• Mujeres piadosas en la tumba
• Cena en Emaús







Las historias son hábilmente dividir en antes y después de la Crucifixión, que obviamente está situada en el centro y es el sujeto principal. En ellos hay una cierta vivacidad narrativa, aunque sin alcanzar la expresividad de Cristo crucificado.



Se trata de la pintura más antigua de los Uffizi, realizada con témpera sobre una tabla de 302 x 231 cm, obra de un maestro toscano anónimo, fechada en el último cuarto del siglo XII.
El crucifijo fue repintado en el siglo XVIII, y se desconoce cual era su ubicación antes de ser depositado en el museo en 1886. Fue restaurado y, dentro de lo posible, vuelto a su forma original en el año 1960.
Estilo: la obra es un ejemplo de crucifijo del tipo Christus triumphans, un ícono bizantino muy repetido durante la edad media, en el que se representa a Jesús aún vivo en la cruz, como vencedor de la muerte. Esta iconografía de la crucifixión fue reemplazada lentamente hacia el siglo XIII, cuando se difundió la iconografía del Christus patiens, en la que Jesús se representa como sufriente.
La tabla se encuentra en un estado de conservación bueno, a pesar de alguna pérdida de color en la parte inferior y en las tablas laterales. Cristo se encuentra representado en la cruz de una manera abstracta, como si no tuviera peso ni volumen, con una anatomía simplificada, y con la mirada fija y frontal (aunque sus ojos se desvían lateralmente evitando el contacto directo con el espectador) como en los íconos bizantinos. En la parte superior se encuentra una inscripción, a la izquierda de la mano de Jesús, la Virgen y San Juan, y a la derecha las mujeres pías (solo una es visible). En las tablas laterales se suceden las historias de la pasión (el lavado de los pies, el beso de Judas, la flagelación, el descendimiento de la cruz, la deposición en el sepulcro) y de la redención, representadas con una insólita expresividad y vivacidad narrativa.
El autor demuestra una clara influencia de la iconografía bizantina y el arte oriental, por lo que se ha dado la hipótesis de que se trata de un autor Pisano, debido a la influencia del comercio en dicha ciudad, aunque otros expertos hablan de un “anónimo florentino”.

Cristo crucificado con los dolientes y santos (1350) Nardo di Cione
La tabla formaba parte de un tabernácula de procedencia desconocida. En el año 1842 llegó a la galería de la Accademia y fue trasladado a los Uffizi durante el reordenamiento de la colección florentina del año 1948. Fue atribuíso a Nardo de Cione, el más expresivo entre los hermanos de Orcagna.
En una tabla con cornisa en cúspide y columnatas a los lados se yergue, sobre un fondo de oro como simple entorno ambiental, el Cristo crucificado, colgando, mientras dos ángeles están recogiendo con bacinillas su sangre que mana de las heridas. Debajo se encuentran Magdalena, que abraza la cruz, María y San Juan. Más abajo, a modo de predela, se disponen cinco arcos realzados en relieve donde asomas cinco santos representados de medio cuerpo.
La escena principal está caracterizada de un dramatismo particularmente macabro, como en la copiosa sangre, que alcanza la base de la cruz pero sin embargo no mancha las manos de la Magdalena. Los colores hoy aparecen obscurecidos por el barniz aplicado por el artista, que la restauración realizada en 1994 no ha podido remover.

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