Tríptico de San Procolo (1332) Ambrogio Lorenzetti
La obra muestra en el centro a la Virgen con el Niño, a la izquierda San Nicolás, y a la derecha San Procolo. En las cúspides se encuentran San Juan Evangelista, Cristo Redentor, y San Juan Bautista.
Es notable la atención prestada a los detalles, sobretodo en el riquísimo vestido de los personajes. Las posturas son aún rígidas en contraposición con las que pintaba Giotto en la misma época. Pero la característica sobresaliente de la obra es la humanidad de la Virgen y el Niño lograda por Lorenzetti: Jesús mira directamente a la madre con los ojos sorprendidos y la boca semiabierta, generando la impresión bastante lograda de un recién nacido. La madre, que aparece elegante como una noble mujer de la época, devuelve la mirada al hijo y le ofrece una mano para jugar.
Es curiosa la presencia de un trozo de coral rojo en el cuello del Niño: se trata de un antiquísimo talismán para los recién nacidos, que en el caso de la iconografía de Jesús tiene un significado relacionado a la sangre de la pasión.
Historias de San Nicolás - Ambrogio Lorenzetti
Estilo: las escenas se caracterizan de una extraordinaria soltura narrativa, con numerosos recursos inéditos y una reducción del fondo de oro, confinado a espacios pequeños y marginales. La minuciosa representación de los detalles tuvo un efecto sorprendente sobre los florentinos, habituados a la esencialidad del giottesco.
En la escena de “San Nicolás resucitando a un niño”, el niño protagonista está representado cuatro veces en diferentes momentos sucesivos: el diablo se presenta como un peregrino, luego lo estrangula junto a la escalera, luego el niño está muerto en su cama, pero finalmente San Nicolás lo resucita.
La escena del “Salvataje de Mira y la multiplicación de los sacos de harina caídos al mar” muestra la vista de un puerto de una ciudad donde, sobre un barco, dos ángeles arrojan la lluvia, mientras el santo se encuentra en la orilla resolviendo la situación. Es sorprendente el uso de la perspectiva en esta obra.
En el “regalo de la dote y tres vírgenes” sen ve el interior de una casa con una galería en el que se encuentran tres mujeres con su padre anciano. A causa de su pobreza las tres han manifestado que desean dedicarse a la prostitución, pero el santo que ha escuchado a través de una pequeña ventana, les arroja un objeto de oro para salvarlas.
La última tabla, la Coronación de San Nicolás como obispo, muestra el interior de una iglesia organizado como la “presentación en el templo” en la misma sala.
Políptico de la beata Umiltá (1340) Pietro Lorenzetti
Esta tabla, de 128 x 57, se encontraba en el altar de la beata Umiltá en la iglesia de San Juanito de Florencia. Luego de varias idas y venidas el políptico fue desmembrado, perdiendo dos paneles, que se enviaron a Berlín. En 1841 la tabla fue recompuesta arbitrariamente y en 1919 se colocó en los Uffizi. En 1954, a partir del descubrimiento de un dibujo del siglo XVIII, la obra fue reconstruida, y completada en 1961 con los tres pináculos y la predela.
Estilo: el políptico muestra a la Beata Umiltá con una monja arrodillada en el centro, rodeada de historias de la vida de la Beata, con pináculos de evangelistas y una predela con tondos de Santos y un Cristo in Pietá en el centro.
Las historias se deben leer en fila, de izquierda a derecha, y representan la vida monacal de la época.
El estilo de Pietro en esta obra se encuentra influenciado por el de su hermano Abrogio ya que continúa con la reducción del fondo de oro en favor de una mayor importancia dada a la arquitectura, que incluso se adapta a la forma de las tablas. Algunas obras muestran el intento de superar el “desvanecimiento” de las paredes para mostrar escenas que ocurren en el interior de una habitación, reemplazando dichas paredes por galerías o arcos. Es clara la influencia de la escuela de Giotto, con personajes sólidos y bien colocados en el espacio (no “flotan”). Son importantes para la historia los numerosos detalles de los vestidos y los usos de la vida cotidiana.
Virgen entronizada con el Niño entre ocho ángeles - Pietro Lorenzetti
Aunque fue vista en la capilla Bracciolini en Pistoia en 1642, poco después fue trasladada a un monasterio de esa ciudad, y fue trasladada a los Uffizi en 1821. La obra a tenido varias restauraciones desde 1929.
Estilo: la obra representa a la Virgen con el Niño en Majestad, es decir, entronizada, rodeada de ocho ángeles divididos en dos grupos simétricos a cada lado. El trono y el mármol de la base están dispuestos siguiendo una perspectiva central intuitiva, típica de la investigación espacial de la época. Uno de los flancos del trono se encuentra iluminado, y el otro en sombras, lo que da testimonio de las investigaciones en cuestiones lumínicas del artista.
En la obra dominan las tonalidades claras, casi pasteles, sobretodo de los azules, celestes y el rosa, dando notable solidez a las figuras. La madre y el Niño entablan un amoroso coloquio subrayado en el contacto de las miradas, con el Niño apoyando la pequeña mano sobre el rostro de la Virgen mientras con la otra sostiene un dedo, de forma tierna y afectuosa.
Es muy original el efecto con el que el manto de María, a la derecha, cae hacia el suelo con un pliegue recto, que no tiene en cuenta la curvatura del asiento. Esto se trata de un efecto experimental que busca evitar el tradicional repliegue del manto en las piernas de María y la simetría de la composición.
Presentación en el templo - Ambrogio Lorenzetti
El centro de la obra está ocupada por la “presentación en el Templo”, ceremonia que la religión hebraica realiza a los 40 días del nacimiento de cada niño para permitir la purificación de la madre. En el centro se encuentran los tres personajes más importantes: la Virgen, el Niño y Simón el Justo. A la izquierda se encuentra José, precedido de dos acompañantes. A la derecha se encuentra la profeta Anna, la habuela de Jesús, que despliega un mensaje donde se lee un fragmento del evangelio de San Lucas. Detrás del altar se observa a un sacerdote con palomas sacrificadas en la mano derecha y el cuchillo del sacrificio en la izquierda. El verdadero protagonista de la escena es Simón el Justo, retratado con cuidado en su vejez, con la boca abierta, apunto de dar el discurso que se lee en el evangelio de San Lucas.
Ambientación: la escena se lleva a cabo en el interior de una iglesia de tres naves. La cornisa, que contiene la firma y la fecha, posee pilastras a los costados que parecen integrarse al edificio y aumentan la sensación de la arquitectura. El suelo de mármol ayuda a la sensación de profundidad. El arco triunfal sobre el sacerdote contiene una pintura en la pintura: dos ángeles que sostienen un tondo con el Cristo Bendicente, una representación anacrónica considerando que en la escena principal Cristo es un niño. Es muy significativa la presencia, en la cúpula, de Moisés y Malaquías.
Estilo: la obra se encuentra realizada en la época de madurez de Ambrogio Lorenzetti. La calidad de la representación en perspectiva habla de la genialidad de Lorenzetti. Dicha perspectiva no es aún matemática, ya que el piso tiene un punto de fuga diferente al de los arcos. El claroscuro de los rostros muestra la influencia de Giotto en Ambrogio durante su estadía en Florencia. Las figuras están pintadas como masas compactas, con los vestidos brillantes y esfumados en base a diferentes caídas de luz, dando una gran sensación de plasticidad y volumen. Los rostros se expresan siguiendo la inconfundible fisonomía de este artista.



